Thursday, November 10, 2011
Me confieso ladrón -sobre vasos, brebajes y circunstancias-
Hay una relación casi carnal entre el vaso, el recipiente, la bebida y su bebedor. Es así que con el paso del
tiempo, y tal vez con alguna injustificada "justicia por mano propia" tirándomelas de zurdo, anti-capitalista o como queiras llamarlo, me fui "haciendo" de vasos de bares. "Con lo que te cobran el trago, el precio del vaso está incluído", me escuché decir alguna vez sin creerme mi propia premia.
Un impulso que me remite a mis más puros intentos de hacer perdurable lo finito. Un intento de atesorar en objetos, momentos y recuerdos, que se limitan solamente a enmarcar noches de bebidas, amigos y parejas. Momentos que pasan por el oído, el tacto, el olfato y sobretodo el gusto. Y con ese gusto se acompaña un vaso y ese recipiente se transforma en tesoro, en un vaso. Tal vez el material más frío que exista, el vidrio. Un vidrio que es transparente, no guarda colores, ni olores, ni gustos ni nada. Un material aséptico que no tiene memoria alguna. Pero para mi encierra momentos que tengo miedo de olvidar, de perder. Vaya paradoja...
Y así me fui haciendo ladrón. Un cleptómano de recuerdos envasados que sin justificación alguna -Si Sr. juez. Soy culpable. Soy un melancólico empedernido-, hoy pasan a ser parte del inventario hogareño. Y cuando alguien viene mi casa y pregunto "¿Qué querés tomar?", formulo la pregunta pensando en que recuerdo envasaré esta próxima historieta que es mi vida.
...y cada vez que me sirvo algo, sea lo que sea, lo envaso en un recuerdo resignificando cada momento, pero siempre guardando la raíz que dictamina que "este vaso fue aquel que...". Los recuerdos me puede, más que la realidad a veces.
Y como dice el guión de aquella película donde vuelan bolsas frente a paredes de ladrillos "Necesito recordar".
Friday, September 16, 2011
Creo que me gustan los clichés
Entonces agarré ese vaso, le metí cuatro hielos chiquitos, de esos que hace la cubetera que viene incluída en mi heladera que es "La marca de la multimujer" (Me gustaría tener una de esas, una "multimujer". Vaya uno a saber que significa.). Un vasito que parece pequeño pero debe tener el espacio justo para una medida y media más dos hielos (Los yanquis suelen calcular todo por miedo la juicio). Y entonces caminé dos pasos, salí de la cocina y llegué a la botella. Ya queda menos de un cuarto y pensé, "No hay día que no me tome un whiskey cuando vuelvo del laburo últimamente. Debo estar entrando en "esa" edad." Son cosas que pasan, supongo. Después, mientras veía el whiskey mojar el hielo pensé en porqué algunas botellas vienen con pico vertedor y otras no. Deberían etiquetarlas distinto "Para borrachos apurados" y "Para discretos". Yo creo que compraría la segunda. Aunque admito que me gusta juntar con mis dedos las gotitas que quedan sobre mi estante de fórmica negra cuando salpico y chupar el whiskey de ahí. Es como una muestra gratis de lo que viene.
Entonces llevé el vaso al piso -me falta la mesa ratona todavía-, al lado del silloncito nuevo (pero viejo, muy viejo) y fui a buscar un vinilo. Era momento de estreno. Que mejor momento que un viernes cuando todo terminó, y todo va a empezar. Agarré "In Rainbows" de Radiohead. recién llegado a mis manos. Con el celofán puesto. Sutilmente busqué la esquina, con la poca uña que me queda arranqué la esquina y vi como se desmembraba la transparente sustancia que me separaba de un gran momento. Tiré al tacho el celofán, como todo un preámbulo, saqué el disco."Side one" hacia arriba. me cercioré de tener el volumen bien puesto. La púa y la cápsula también eran nuevas, al menos para mi (me encanta comprar usado. lo que la gente descarta ya suele tener historia y comprar usado, carga con eso). Puse el disco y empezó´ø agriar. El strobo marcaba que la velocidad era la correcta. Estaba todo listo. Bajó la púa y puse pausa. Hice dos pasos, llegué la dimmer y bajé la luz) volví al tocadiscos, bajé la púa y estirando mi mano izquierda llegué la vaso que me estaba esperando. Ya listo... Casi 15 pasos para llegar al momento perfecto. Me senté en mi silloncito nuevo (pero que es viejo, muy viejo) y me quedé mirando pro la ventana. Mirando cómo extrañamente, la torre de la izquierda siempre, pero siempre, tiene menos luces prendidas que la de la derecha... Algún día, lo voy a descubirir.
Me paré para dar vuelta el disco, evento que coincidió justo con mi vaso vacío por lo que rellené del almibarado whiskey. Y llegó el turno de la canción "Reckoner" y fue imposible no acordarme de mi primer semana en Nueva York, cuando fui al cine sólo, por primera vez en mi vida. Y vi "Choke" y tenía a "Reckoner" como tema para los créditos finales. Y salí del cine extasiado. Eran las 3 de la tarde, y salir del cine sin hablar con nadie fue una sensación muy extraña. Pero tener que guardarme todas las ideas fue una sensación placentera, extraña y no muy común. Pero me gustó. Y cada vez que escucho el tema, es inevitable acordarme de esa película que cinematográficamente no tiene nada especial, pero para mi, quedó como lo que fue. El cine tiene ese poder. Eso que fue un ayer queda hoy.
En cambio ahora, hoy, sólo me voy a quedarme mirando. Porque tal vez, en un rato la llame y va a estar todo bien. Todo. Muy. Bien. Todo. Más. Que Bien.
Monday, July 25, 2011
Yo-Yo, Vos-Vos
Yo tendría 10, 12 años supongo. Y ese sábado, porque sí, se me había ocurrido que estaría bueno tener un yo-yo y porqué no, fabricarlo yo mismo. Tirado en el asiento de atrás del Falcon mirando por la ventana le conté a Papá mi idea y me dijo que le parecía buenísimo que yo me lo haga. El plan era muy simple, cortar un tronquito de madera en dos finas "fetas" y agarrar un tercero meas finito y clavarlo entre los dos. Agregarle un hilo y listo. Ese sería mi primer yo-yo. En mi cabeza era muy simple y no podía fallar. Me acuerdo perfecto la sensación de entusiasmo que me daba tener un plan tan complejo pero tan simple a la vez. Lo que también me acuerdo, fue el gran incentivo que me dio Papá para que lleve a cabo el plan.
Y así fue. Ni bien llegamos, corrí adentro, agarré la llave del galpón, (esa llave bien larga que ahora uso de llavero de mi casa como recuerdo) me fui a buscar el serrucho y encaré para el monte a buscar la materia prima de mi obra maestra. A la hora ya tenía dos desprolijas lonjas de un mismo diámetro y un pedacito de madera para hacer el centro. Le puse un par de clavos y até el hilo esperando lograr grandes acrobacias con mi nuevo yo-yo hecho en casa. No estaba muy conforme con el resultado final a decir verdad, en mi cabeza el yo-yo era más perfecto, pero cortar la rama no fue tarea fácil. Mi manejo del serrucho era bastante paupérrimo y además me acuerdo haber tenido problemas con los clavos porque la madera estaba medio verde y se rajaba cuando intentaba clavarla.
Cuestión que le puse el hilo y cuando traté de hacer que funcione se me vino el mundo al piso. La desilusión fue enorme al ver que el yo-yo no bajaba ni subía. Lo que tenía en la punta del hilo no tenía nada de diferente a atar una piedra y no podía entender porqué.
Entonces fui a mostrarle a Papá para que me explique porqué estaba mal, cuál era el problema. Qué era lo que había hecho mal o más simple aún: Cómo podía hacer que funcione. Papá, con esa autoridad que tiene las palabras de todo padre aunque sean muy suaves me dijo: "Y no, no va a funcionar. Un yo-yo tiene que estar perfectamente balanceado para que suba y baje parejo. Las partes tienen que pesar lo mismo y tener la misma forma exacta". Me acuerdo perfecto la bronca que sentí en el momento. No me acuerdo si le pregunté o no, pero mientras pensaba "¿Por qué esperaste a que lo termine de "fabricar" y o me avisaste antes que no iba a funcionar?" Papá me dijo: "Pero muy bien que te propusiste algo y lo hiciste. Eso es muy bueno.", y se fue.
Friday, April 1, 2011
Un culo increíble
Thursday, January 27, 2011
disfrutalo
Monday, December 13, 2010
Esto
"...y van a pasar... van a pasar", pensé yo.
Friday, December 10, 2010
Redescubrir la música
Pero de vez en cuando uno se cruza con la posibilidad de escuchar bien música. Tal vez, el mismo archivo que muchas veces sonó en los diminutos auriculares, o en el auto. Pero esta vez, con un buen equipo. Y no hablo de un equipo imposible de alcanzar. Simplemente un equipo decente, que no cuesta más que el "Super HD True Color Real HD LCD LED TV" y ahí es cuando da placer escuchar música.
Tal vez, esto de las nuevas tecnologías sea tan bueno como usar un zapato apretado. Es espectacular el placer que da sacárselo. Así, escuchar mp3 comprimidos o música en equipos pedorros que no son fieles a los compositores, músicos e intérpretes sirve para que alguna vez en la vida, nos dignemos a escucharlos como se debe y dónde se debe y nos durmamos en el placer que da re-descubrir la música. Porque no es la misma, porque no suena igual, porque se pierden los matices y ahí es donde está la esencia.
Hoy, es uno de esos días. Recién mudado me armé un equipo de sonido decente. Una potencia, un mixer y un buen par de bafles. Todavía me falta armar la bandeja y poner algún que otro vinilo (¡Retrógrado!, me gritará alguno) pero que lindo que es armar esa maraña de cables, conectar todas las terminales, bajar los potes, prender el equipo, elegir qué tema escuchar primero, poner play... y sentarse a redescubrir la música.
Monday, October 11, 2010
Borrame
Hablando de pasteles y óleos te dije "Si no estuvieran éstos acá, te encajaría un beso ya". Y el viento helado sopló para tu lado y las palabras, tan vivarachas que saltaban de tu boca minutos antes corrieron como una liebre y se escondieron vaya uno a saber dónde, pero también arrastraron tu mirada que se clavó en la mesa. Vos y tu irrespetuosa postura que habían invadido mi tranquilidad se sintieron invadidas por un deseo que era tan mío como tuyo. Y te llegó un mensaje, y volviste a reír y agendaste y me encontraste más tarde... porque me buscaste más tarde. Subieron un escalón, vos y tu irrespetuosa actitud, sin que las invite. Subiste ese escalón, no cualquier escalón, buscándome sin buscar, queriendo pero sin querer. Desafiando lo que no querías desafiar...
Ya habías acariciado de más. Ya habías sido sutil en la mirada y esas manos habían hecho pausas demasiado largas. Pero preferiste dejarte llevar otra vez y partiste irrespetuosa sin dejar promesas, sólo adjudicando robos que sabemos no lo fueron. Llegaste sin que te invite y te fuiste sin que te echen. Te olvidaste el viento del sur que trajiste, y dejaste medio fresco el asunto... Igual la pasé bien. Muy bien. Nos vemos.
Wednesday, September 22, 2010
Postales
El que no arriesga no gana, pero el que arriesga no siempre gana pero el que no arriesga, nunca va a saber si hubiera ganado... yo prefiero saber.
Fueron postales, llamados, vinieron risas, ideas. Fueron canciones y volvieron más canciones. Fueron secretos, caminatas y vinieron bufandas y caricias. Fueron manos y besos, vinieron palabras y miradas. Fueron pagarés y vinieron cervezas. Fueron manotas y volvieron golpes en la frente. Fueron bichos canastos y volvieron ojos que picaban. Fueron hombritos y vinieron risas. Fueron peleas y volvieron entre líneas. Fueron holas y volvieron “uffs”. Fueron dhjegwfdhj y volvieron hondos respiros. Fueron idas y vueltas, vinieron vueltas e idas. Fuimos y vinimos. Más de una vez.
Yo estaba allá, vos estabas acá. Ahora yo estoy acá y vos estás allá. Pero tu allá queda mucho más lejos. Vos querés estar allá. Y allá, no sabe la suerte que tiene de tenerte cerca.
Momentos en los que uno respira hondo y trata de llenarlos de algo que está en el aire pero que nadie más siente…
Tuesday, August 24, 2010
Friday, August 13, 2010
Idiota
Friday, July 30, 2010
Sobre púberes y bichos.
Creo que tenía alrededor de 12 años. Era uno de esos clásicos veranos de Buenos Aires donde el programa del Domingo era levantarse temprano, cruzar Figueroa Alcorta y esperar en la esquina de la Shell al colectivo que me llevaba al Club. No sin antes ver el mismo y cuasi patético cuadro de los tres preservativos usados en la misma esquina, como todos los domingos. Tirados en el piso, al borde de la alcantarilla. Me acuerdo de haberme imaginado historias múltiples de encuentros fortuitos de sábado por la noche de algún vecino, sin entender el porqué de la necesidad de tirar los preservativos siempre en la misma esquina.
Y así arrancaba el domingo, esos donde el sol partía el asfalto y el programa completo era salir temprano al club y pasar todo el día allá. Esos días donde el objetivo es consumir energía. Un poco de Fútbol, un poco de pileta, otro poco de fútbol, otro poco de pileta, un torpedo de limón y vuelta a casa justo cuando se ponía el sol. Con los hombros y los cachetes ardiendo, sufriendo lo que a la noche se transformaría en una picazón que el simple roce con las sábanas iba a desencadenar.
Emprender la vuelta no era tarea fácil, la clave era hacer dedo en la puerta del club y conseguir que algún alma caritativa decida traerme de vuelta a casa. Esa vez , un “Señor” (a esa edad toda persona que maneja una auto es un señor) se apiadó de mi y de mi amigo a quien llamaremos "Josecito" y decidió llevarnos. Me acuerdo que el auto era blanco, pero no la marca ni el modelo. Lo que si me acuerdo perfecto fue el recorrido que hicimos. Como todos los domingos, la Panamericana (que en ese entonces tenía dos carriles solamente) era intransitable por el tráfico por lo que optamos por volver “por adentro” e ir bordeando el río, hasta el Tigre y ahí tomar la Panamericana ya más descongestionada para llegar al centro. Cuestión que mi inquisidor compañero de viaje Josecito, bombardeó a preguntas sobre todo tipo de cuestiones adultas a este “Señor “que no tendría más de 25 años. Pero que para nosotros era una eminencia en todo tipo de cuestiones.
Y vaya uno a saber porqué hoy me levanté recordando el momento justo en el que cruzábamos un arroyo, era a la altura de San Frenando. Y tengo la imagen grabada en la cabeza de mirar por la ventana y ver la baranda blanca del puente y el arroyo marrón cargado de sauces verdes, cuando Josecito disparó la pregunta “¿Y? ¿Tenés novia?". A esta altura de la conversación ya había confianza suficiente como para tutear al piloto que nos había iluminado con todo tipo de cuestiones de la vida adulta. Y el piloto, ese joven señor, la voz de la experiencia para estos dos púberes que esperaban atónitos una respuesta en el asiento de atrás, en ese viaje donde me ardían los hombros de tanto sol y los ojos de tanto cloro en la pileta, respondió mirándonos por el espejito del auto: “Uff. Las mujeres… Bicho difícil la mujer.” Y se quedó callado por un largo rato.
Saturday, May 22, 2010
Hoy vomito en minúscula y todo junto
megustacomosesienteelpastísenmilenguamediodormida.
mehubieragustadoabrazartecomoteníapensado.
megustasaberquehagoloquemásamoyquelodisfrutomientras.
avecesmedueleloquepienso.lasolaideadesaberquehubieraestadoexcelentemehaceunpocomal.
peroalmismotiemposéqueporalgopasanlascosas.
nodejodemoverme.
perosabémuybienquetepensabaprofundayqueloquenofue,porlomenosenmicabeza,enofueporquenoestabaslistaparalomejor.
nosésialgunavezvolveremosacoincidirperoporlomenosestoytranquiloquehiceloquemegusta.
ytalvezladiferenciaesqueyoséqueesloquequiero.
asícomomegustacomosesienteelpastísenmienguamediodormidacomoesevaezquenosdimosesebeso.
yyonomeolvido.
yyosilopensé.
avecesdemasiado.
ahh,ybueno,nada.
nosedio,nosdimos.
esoestodo.
porhoy.
porahora.
porsiempre.
Saturday, May 1, 2010
Hoy
Thursday, April 1, 2010
Las mujeres y los paraguas (Ladies and umbrellas)
Viene de: Una Foto de Esta Semana nro 240 (www.follow.follow.blogspot.com)
La foto es técnicamente mala. Fuera de foco, movida… Creo que el único logro técnico es que está centrada.
Pero hay algo de esa situación que ya viví millones de veces que me hizo pensar. Y pensé por pensar y divagué por divagar y aunque nada viene de la nada (ya que la nada, nada puede dar), de algún lado me vino la idea. Y sí., ahora me es imposible pensarlo sin que fuera una máxima. Una mujer con un paraguas se ve sexy. Y no es sexy en un sentido puramente físico, exacerbado por un vestuario de pantalones chupines y botas altas. Hay algo en la vulnerabilidad de la mujer que me hace más hombre. La sola idea de ver esa vulnerabilidad ante el agua, la lluvia, esa naturaleza que la ataca sin distinguir sexo, sin saber nada de caballerosidad, sin tener códigos del buen vivir donde “Las mujeres primero”, donde cualquier deseo es cumplido, siempre y cuando haya amor de por medio…
Definitivamente me gusta la idea de concebir a una mujer caminando bajo la lluvia con un paraguas en la mano. Con eso adminículo ridículo y precario, tratando de cobijarse bajo las tempestades de la vida. Me gusta la idea de concebirte enamorable, de verte y disfrutar de la idea de hacerte bien, de cuidarte, de correr con vos aunque nos mojemos más.
Hay algo en los paraguas que desvela lo vulnerable que somos. Y verte así mujer, sola. Sencillamente caminando con un paraguas, me gusta, me enamora, me apasiona y despierta mis sentimientos más puros.
Porque si sos vulnerable, te hago falta y si te hago falta es porque nos complementamos. Y si nos complementamos, yo soy felíz. (Y a mi me hacés falta).
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The photo is technically poor. Out of focus, blurred ... I think the only technical achievement is that it is well centered.
But there is something about that situation that I lived a million times that made me think. And it made me think and wander and though nothing comes of nothing (because nothing, nothing can give), from somewhere I got the idea. And yes. Now I can't think about this without it being a maxim. A woman with an umbrella is sexy. And it's not sexy in a purely physical sense, exacerbated by a wardrobe of skinny pants and high boots. There's something about the vulnerability of women makes me more of a man in some way. The thought of seeing that vulnerability to rain, to water, nature attacking without distinguishing the sex, knowing nothing of chivalry, without codes of good living where "Women first," where every wish is fulfilled, provided there is love in between ...
I definitely like the idea of conceiving a woman walking in the rain with an umbrella in her hand. With this ridiculous and insecurely stupid gadget, trying to shelter under the storms of life. I like the idea of conceiving love, to see and enjoy the idea of making you well, take care of you, to run with even if I know we will get even more wet.
There's something about umbrellas that reveals how vulnerable we are. And seeing you like this, a lonely lady. Simply walking with an umbrella. I like it, It makes me love you and it awakens my most pure and deep feelings.
Because if you're vulnerable, you need me. And if you need me qe compliment each other. And if we complement, I'm happy. (And I really need you.)
Friday, February 5, 2010
Ofertas de San Valentín para ti
Sunday, November 29, 2009
Porque amo la vida que dirijo
Cause I love the life I lead
And I know my enemies
Well if God is on our side
Well that's all you really need
Well that's all we really need
Well that's all I really need
“Children” Delta Spirit
Salí de casa a las 11PM. Nadie estaba interesado en acompañarme. Las excusas eran justificadas y mi testarudez insistía en que tenía que ir igual. Salir solo una noche en NY no es el mejor programa del mundo. Esta ciudad tiene esa perversa maneja de hacerte sentir muy solo entre millones de millones de idiomas, colores, estilos y personas. El recital empezaba a la 1 y era parte de un “festival” de varias bandas.
Me había pasado el día encerrado laburando en casa y el Jack Danniels que me acompañó mientra vi “A guide to recognizing your saints” (Buena peli, se lleva 4 marianitos) me dio el combustible para superar el frío y llegar al subte. Me subí a eso de las 11:15 con toda la actitud y empecinado en pasarla bien. Bajé en el Soho, a 20 minutos de viaje de casa y caminé al bar donde tocaba Matt Vasquez, cantante de Delta Spirit. Me metí en el bar (después de tratar de convencer, sin suerte, al patovica que las chicas que entraron conmigo eran mayores). Una vez adentro vi el listado de bandas y la energía que me había llevado hasta ahí desapareció cuando me di cuenta que Matt no estaba en la lista. Ya estaba ahí, estaba solo y no tenía que explicarle a nadie que seguramente me había equivocado de fecha. Me pedí un Jack Danniels y me mandé a ver la banda que estaba tocando.
NY tiene la particularidad de ser una ciudad extremadamente ecléctica. En un “festival” de bandas de este estilo uno se puede llegara topar con un grupo de tres raperos de medio oriente, borrachos hasta la médula entonando las más diversas frases y canciones anti-McDonalds, mientras un DJ con cara de nada pincha las melodías y hace scratch como un robot automatizado. Eso fue lo que me encontré yo. Un pakistaní, un afgano y un indio delirando arriba de una tarima que hacía de escenario con un grupo de unas 60 personas moviendo la cabeza y divirtiéndose haciendo coros. Disfruté de eso, de estar ahí, de ver la mezcla y la aceptación del público. Las risas y los delirios. Me terminé mi trago y ya dispuesto a irme a dormir salí del bar para darme cuenta que no había entrado en el lugar que tocaban los que a mi me habían motivado a moverme. Entré a “The Living room” para encontrarme con Matt de Delta Spirit con su clásica camisa cuadriculada de leñador, guitarra colgada y exprimiendo sus cuerdas vocales al mejor estilo Joe Cocker en Woodstok. Atrás quedó la alegría de haber descubierto al trío de rap. Me acerqué al escenario, agarré una silla, pedí otro Jack Danniels y disfruté de un show exquisito.
Es un placer disfrutar de la buena música tan de cerca. Tengo toda la sensación que Delta Spirit va a llegar lejos y haber tenido el privilegio de estar ahí, es algo que no se si se va a repetir. Creo que eso es lo mejor de buscar bandas nuevas y descubrirlas en lugares chicos, casi sin escenarios y con un sonido que llega desde la garganta y no tanto desde los parlantes. El recital fue perfecto. Mucho de Delta Spirit, algunos covers de Neil Young y a pesar de ser un formato acústico fue a puro grito y con mucha energía.
Cuando terminó (creo que ya gracias a la desinhibición provocada por las bebidas previas) me acerqué a Matt, hablamos un rato sobre Argentina, le pegó una calco del conejo naranja a su harmónica y me dijo que era un follower. Con total humildad me preguntó mi nombre y me dijo “Yo me llamo Matt”…
Tal vez Delta Spirit vuelva a NYC en enero presentando su nuevo disco a seguir escupiendo cuerdas vocales al micrófono. Tal vez esté ahí para verlos.
La noche no terminó ahí. Demasiada alegría como para irse a dormir. Pero esos pasos ya son detalles de otra historia.


Tuesday, July 14, 2009
Por todo y nada a la vez.
Tuesday, March 31, 2009
Llamado
Tuesday, March 24, 2009
Cordones
Hubo en tiempo en que la pregunta era ¿A dónde va tu tren?. En este caso, mi mente viajaba buscando la motivación de mi historia, el motor que la impulsaría.
Cruzado de piernas, con el tobillo derecho recostado en la rodilla izquierda me quedé callado por un rato y sin darme cuenta, jugando con la punta de los cordones de mis zapatillas, metí en ese agujerito que hay justo en el empeine de las Converse que tenía puestas, la punta de los cordón. Esa partecita plastificada que nos ayuda tanto a embocarle a esos enormes ojales.
Y ahí pasó. Desaparecí del aula, me fui de NY, me fui del hoy, y me encontré con 4 o cinco años, sentado en el patio del Jardín de infantes, con mis zapatillas Topper blancas puestas, metiendo la punta del cordón en ese agujerito.
Una sensación de cosquillas pero no, una sensación que sólo se puede sentir si te ponés uno de estos pares de zapatillas y metés la punta de los cordones en esos agujeritos que hay en el empeine.
Y vi el patio, la reja blanca, esa especie de igloo de fibra de vidrio con escalera, tobogán y entrada para meterse adentro, y jugar a no se que mundo. Y me acordé de ese día que apareció un objeto raro en el cielo y nos sacaron a todos al patio a verlo y cuando volví a casa, estaba la tele prendida y un periodista hablaba desde un avión explicando que era un globo meteorológico lanzado por algún país lejano.
Y volví a NY, a Harlem, al aula, y me quedé mirando por la ventana. Pero no había globos meteorológicos argentinos para que nos saquen al patio. Y mi Universidad no tiene patio.
Pero creo que encontré el tren.
Wednesday, January 21, 2009
Risas
Monday, December 29, 2008
Me miró otra vez...
Esta vez me tomó por sorpresa, su versión vestida ya no estaba a su lado, y extrañamente el paso de los años no se notaba en toda su figura. Seguro que a mi sí, pero ella no se esforzó en demostrarlo. Me miró como si el momento fuera el mismo, exactamente con la misma mueca en sus labios, con la misma desnudez de su mirada, con su pelo enrulado en el mismo sentido y con las mismas sábanas blancas que en algún momento deben haberla sabido cubrir.
Esta vez estábamos en Francia y por más que el idioma era distinto, clavó su mirada en mis ojos, sorprendiéndome. Sus pupilas no latieron como expresión de sorpresa. “No esperaba verte acá”, pensé. Y ella no expresó palabra, se quedó impávida, inmóvil, blanca e iluminada en su total desnudo, colgada de una pared, como la última vez que nos vimos. Y me miró y la dejé ahí abandonada, como hice la última vez. “Me volviste a intimidar”, pensé.
Tuesday, December 23, 2008
Pensando en cosas serias
Era invierno, y estábamos en un centro de ski. Como solía suceder generalmente en estas situaciones, las vacaciones de invierno eran la mejor excusa para que los padres puedan escapar de la ciudad, y juntándose con amigos, lograr que sus hijos, adolescentes y no tanto, quemen las energías características de la edad. Con esa excusa nos encontrábamos todos en un centro de ski, pleno almuerzo, caras rojas de sol, manos heladas de nieve, pilas de camperas por todos lados, guantes, bufandas y mucha manteca de cacao para los labios.
La mesa de los grandes estaba conformada por un gran número de padres jóvenes, tal vez 4 ó 5 parejas que promediaba los 43 años y la mesa de "los chicos" con todo el producto de tanto amor entre esas parejas. Niños y niñas de todas las edades disfrutando del ketchup y las papa-fritas, alardeando de los bien que esquiaban y organizando una carrera para después del almuerzo.
Sentado en la mesa de los niños como correspondía, me di vuelta para preguntarle alguna pavada a mi padre cuando vi que todos observaban atentamente a uno de los comensales de esa mesa. No recuerdo quién era exactamente pero nunca pude olvidar sus frases. Sentado con una polera negra hasta el cuello, muy seriamente, increpó a todos los de la mesa con mucha sonrisa pero un dejo de tono a penitencia y reto: "Uds. los de Buenos Aires, se la pasan hablando de cosas serias todo el tiempo. La economía, la crisis, la inseguridad, el precio de la nafta, lo que sea. Pero siempre hablando de cosas serias. A mi me encantaría hablar de si tal o cual marca de anteojos es mejor porque te tapa las patas de gallo. Hablar de pavadas, pero de cosas que te importan en serio también". Todos se quedaron callados y alguien siguió la charla dejando de lado el tono de profundidad a su comentario.
Ya pasó bastante tiempo, ya no me siento más en la mesa de "los chicos" aunque muchas veces me gustaría seguir ahí, hacer guerra de pan y organizar carreras de ski. Pero me encuentro sentado hablando mucho de cosas serias. No digo que esté mal, pero ya estoy empezando a tener arrugas en los ojos. ¿Alguien sabe que marca de anteojos me las tapa más?
Monday, December 22, 2008
Mientras los miraba un conejo

Él llegó un poco antes, aunque estaba más lejos y fue caminando y no era su ciudad. Él llegó temprano, dio una vueltas, y reconoció el lugar. Ya había estado ahí antes, pero igual era lindo recorrerlo otra vez. Recibó un mensaje. Ella estaba llegando más tarde. Se metió en el bar, pidió una Guiness y como siempre (cuando pide una Guiness) esperó. Ya lo dice la publicidad de la cerveza: “Good things come for those who wait”. El ya había decidido dejar de lado la mala onda, el rencor y el dolor que lo había carcomido hace sólo dos meses en esa misma zona, en esa misma cuadra, en esos mismos adoquines. Ahora era todo distinto, él ya sabía que pensar, sabía que iba a decir. Habían pasado dos meses de tratar de entender, de arreglar y de sostener algo que no se entendía. O una parte había sido mentira, o la otra tenía algo de maldad pura y desconcertante. Peor el ya sabía que pensar y tenía resuelto desatar las cosas por el principio, relajarse y disfrutar, transformar lo negativo en positivo y sobre todo, dejarse llevar. Seguir al conejo como dicen algunos, en fin. Cuestión que el sabía lo que iba a decir, lo que iba a hacer dónde estaba y porqué. Hacerse cargo de algo que no debía ya no le importaba, simplemente por su salud mental necesitaba una charla adulta. Pero, lo que nadie sabía era lo que pasaba por la cabeza de ella. Todo tipo de ideas revoloteaban en el aire cual polillas alrededor de una bombita encendida.
Y llegó ella, y nadie sabía que pensaba. Con cara de cansada, abrigada de por demás ,teniendo en cuenta que había caminado una cuadra y media desde su casa para llegar al lugar. Murmuró un tibio, “Hola”, dejó sus cosas en la silla y se acercó a la barra para pedir algo. Nadie sabía que había pedido. Era tiempo de cerveza, vino, café, té?. Nadie sabía que pasaba por su cabeza.
Se sentó, se despeinó un poco como hacía siempre e increpó con un : “¿Y? , ¿Cuál es el plan? ¿Qué vas a hacer?”.
Un buen puntapié inicial para dar a entender que la charla no era muy buscada, sino más bien una tarea a cumplir, un quehacer y no un “querer hacer”. Pero bueno, entre las primeras palabras “desatanudos”, llegó su café y él se pidió otra Guiness, y esperó, como siempre hace cada vez que pide una Guiness.
Las polillas se fueron quemando con la lámpara y se fueon extinguiendo con algunas palabras que las quemaron enseguida. Otros bichos más molestos fueron apareciendo en forma de pequeñas mentiras y tergiversaciones de situaciones para emparchar algo que ya no existía. Pero son bichos molestos que están si se los mira, pero en el fondo ni siquiera hacen sombra y sólo hace falta dejarlos que se quemen solos.
Ella terminó su café y ya más relajada se pidió una copa de vino tinto, se cambió de lado de la mesa y expresó su cansancio con la vida de todas las formas posibles. Sus jóvenes años no se notaban en sus ojos sino que más bien se veía la desazón de aquel que no encuentra el rumbo, como un personaje foráneo que se pierde en el medio de una ciudad desconocida y mira los carteles de las calles reconociendo los nombres pero sin saber en qué dirección está el lugar al que quiere ir, cuando en realidad el problema es que no sabe donde quiere ir.
Pero él ya había tenido tiempo para pensar su rumbo. Había golpeado muy duro y no le había quedado otra que agarrar un mapa y reubicarse. Redibujar cada paso y caminar de nuevo. Él sabía que pensar y ya no estaba más al lado de ella. Ella lo había decidido antes que el y el no había podido hacer nada para cambiar su idea. Y siguieron hablando hasta que lo crêps estuvieron listos y ella tuvo que irse y aunque ella lo invitó a el a comer “porque estoy bien con vos”, el supo decir que no. Y no por hacerse el duro, y no porque no hubiera querido, sino que Rue Rollin 19 ya tenía otro significado. Resignificar París, e incluso Francia, puede ser una tarea difícil, pero resignificar Rue Rollin 19 es casi imposible. Y más aún en estas circunstancias. Y con toda la fuerza que un “No gracias” significa, logró balbucear las palabras con cierta firmeza acompañada de una sonrisa de por medio que dieron a entender claramente su postura.
Y abrieron la puerta del bar, y dejaron dos pintas de Guiness, una taza de café y una copa de vino vacíos, en una mesa que también quedó vacía y pronto sería ocupada por otros.
Esta noche él sabe que pensar, sabe que va a dormir mejor que los últimos dos meses, sabe que va a decir mañana, si es necesario decir algo. De ella nadie lo sabe, o al menos solamente ella.
A él le sigue gustando como suena el eco de los tacos de una mujer en las callecitas de París, y no lo puede negar.
Monday, October 13, 2008
Trivialidades cíclicas, te pensaba profunda.
Poné PLAY y después empezá a leer (creo que así tiene más sentido)
(Atardece un Domingo 12 de Octubre en Rue Rollin 19, París.)
Una vez un amigo me dijo que yo me caracterizaba por buscarle un sentido a todo. Que yo suelo tratar de que todo tenga un significado, o un porqué, o un peso especial. Creo que tiene razón. De alguna manera me gustan más las cosas que tienen sentido que tienen un porqué que aquellas trivialidades que pasan y no dejan nada. Esto no significa que no me gusten las cosas cotidianas, creo que al revés, lo que trato de hacer es darle sentido a las cosas triviales y no evitarlas.
Debe ser por eso que me siento como me siento ahora. Un viaje a París para tratar de reflotar una historia que yo no quería que sea trivial, se transformó en un eso. No en trivial porque no carece de sentido ya que creo que es una “de mis mejores historias”. Sino en trivial porque pasa a ser parte de un ciclo que se repite, y se repite y se repite. Sin diferenciarse y sin la particularidad del sentido.
“So how's it gonna be?” Se pregunta José González en “Cycling Trivialities”. Yo me hago la misma pregunta.
Porque el ciclo trivial de un atardecer en Rue Rollin 19, París, es simplemente eso ahora. O al menos tiene que serlo, ya que esa dirección y ese atardecer no tienen sentido ni me esperan. No hay un porqué más allá del ciclo. Cuando el sol baje sólo van a ser trivialidades cíclicas.
¿Será un error entonces buscarle el sentido y la profundidad a todo? ¿ Hay cosas que simplemente pasan porque pasan? Si es así, ¿Porqué se visten de seriedad, de compromiso, de sueño y de historia en común? ¿Porqué se tiñen de foráneo, de frialdad y de distancia evitando el cariño, el afecto y la historia en común?
Como el Conejo, no hay que dejar de moverse y siempre avanzar. Lo triste no es ver que a uno no lo quieren acompañar como uno quiere, lo triste es seguir al conejo solo. Pero no se puede obligar a nadie a que crea en lo que no cree, ni a que sienta lo que no siente. Ni a que exprese lo que no quiere expresar.
Cruzar un océano puede no significar nada para algunos, pero para otros sí tiene sentido. Lo lindo es saber que uno hizo lo posible y la felicidad está en que por lo menos traté de entender, luché, respeté, viajé, demostré y sobretodo, amé. Creo que eso nunca es un error.
...y de alguna manera intento escapar y que no todo lo que hago termine siendo un ciclo de trivialidades más.
Monday, September 22, 2008
Cosas que vuelan
Ahora ya no soy chico, pero las cosas que vuelan me siguen atrapando.
Thursday, July 24, 2008
relatividad
Y llegás a tu casa, y pensás en las cosas que tenés que hacer. Las valijas, tu ropa, tus fotos, tus cosas, tus recuerdos. Tenés mil cosas para hacer. En dos semanas te vas a vivir a USA. Por más que trates de no pensar está ahí. Querés que sea ya. Querés que sea hoy. Pero faltan dos semanas y pico.
Y pensás en Tinelli y en Sevilla y en Maradona y en las distancias. BsAs-NY, NY-París. Todo te parece lejos, pero a la vez sabés que es muy cerca.
Y te acordás de una charla con amigo donde delirabas sobre el amor. “No es cuestión de creer o no en el amor. El amor no es algo en lo que se cree”. “El amor no existe”, concluyeron. “Al final , lo que uno hace es elegir y jugársela, ¿o no?”
“...Que se yo.” pensás. Ya no sabés que es cada cosa ni quién es quien.
Y estás muy cansado y te acostás en el sillón, te sacás los zapatos, apagás la luz, ponés la música en shuffle... Y como la música te conoce suena este tema:
Y antes de quedarte dormido pensás que estaría bueno escribir sobre esto porque de alguna manera te hace feliz.
Sunday, June 8, 2008
Esta historia ya está escrita
“Esta historia ya está escrita, como todas las historias. Seguramente los personajes tengan otros nombres, los paisajes no serán los mismos pero la historia se repite, y es tal vez por eso que las cosas nunca cambian, o sí lo hacen.
Hay veces que no me alcanza con vivirla, sino que también tengo que verla escrita, verla filmada, verla proyectada. Ese es el motor que me motiva a vivirla. Porque al final un barrilete no es más que una forma de ver el viento.
Lo mismo me pasa a mi con estas cosas. Necesito verlas para darme cuenta que existen, necesito contarlas para expresarlas y transformar la transparencia de las sensaciones en un mundo de imágenes que a veces son lo que parecen, y por eso saco fotos, por eso me gusta grabar.
El viento que nos mueve no se ve.”
[Me gusta la atemporalidad de las palabras]
Thursday, May 29, 2008
¿Qué puede ser perfecto?
...y subimos las escaleras iluminadas por velas. Había mucha gente, pero mucha gente. Iban y venían. Miraban como si te conocieran, me miraban como si me conocieran. Querían conocer, querían caras amigables. Querían compartir ese no se qué de una noche medio bizarra en un lugar que no era de alguien y esa noche se hizo de todos.
Y como vouyeristas entrenados, miramos cada rincón, buscamos cada obra, exploramos cada ambiente y seguimos subiendo. De a ratos de la mano, de a ratos mirándote como de lejos. Había mucha gente, pero mucha gente.
...y subimos las escaleras. Por turnos dejamos bajar a los que bajaban y subir a los que subían. Y pasamos el último piso, y descubrimos que se podía subir y seguimos subiendo, por las escaleras oscuras iluminadas por velas, a veces de la mano, y a veces mirándote como de lejos.
Y llegamos al límite. Ya no había donde subir y no queríamos bajar. Y ya no había tanta gente.
Estábamos en la terraza y era de noche y se veía Buenos Aires, y a veces de la mano y a veces te miraba de lejos. Y estabas vos, y estaba yo y...
¿Qué puede ser perfecto?
Thursday, May 1, 2008
“Happiness is only real when Shared” (La felicidad es sólo real cuando se la comparte)
SI NO LA VISTE, NO SIGAS LEYENDO. PERO VOLVÉ CUANDO LA HAYAS VISTO.
En 1990, este personaje, de alrededor 22 años, se recibió de una de las mejores Universidades de EEUU con excelentes notas. Donó sus ahorros (Nada más que US$24.000) y con un poco de plata que le quedaba se fue a recorrer su país para hacer un viaje que tendía dos etapas.
La primera etapa de su periplo consistió en vivir deambulando, conociendo gente y adquiriendo experiencia. Alejarse de su entorno natural y recorrer EEUU. La segunda etapa, y la más importante para el, consistía en irse a vivir a Alaska en lo que el llamaba “La Gran Experiencia”. Vivir solo, aislado de la civilización, cazando y alimentándose de lo que la naturaleza le proveyera.
La película podría ser considerado un clásico roadmovie yanqui, donde la ruta es la excusa para narrar lo que se conoce como “el viaje del héroe”. Un viaje donde en este caso Chritopher tiene que volver a nacer, rebautizarse y redefinirse a sí mismo como un alguien, como persona y como ser humano. Se cambia de nombre y decide llamarse Alexander Supertramp. Arraigado en la literatura de autores como Jack London, Leon Tolstoi y Henry David Thoreau, especialmente éste último quien ya había ficcionalizado experiencias de vida en solitaria contemplación.
Con una sola impronta, la de llegar a Alaska y vivir su experiencia máxima, Chritopher se rebautiza a sí mismo. Niega su pasado, su nombre, sus pertenencias, su familia e incluso su identidad. Sus padres y su única hermana no tienen noticias de el durante todo este viaje. Con una necesidad extrema de encontrarse sólo se lanza al abismo y deja que su viaje interior impere todo aquello que lo rodeó, lo hizo crecer y lo acunó durante tantos años. En este viaje, no hay lugar para su familia ni sus amigos. Sin importarle el sufrimiento de sus pares, Chrsitopher deanbula por EEUU en esta búsqueda.
Cuando logra llegar a Alaska, ya después de casi dos años de viajar como un trotamundos sin dar señales de vida a sus seres queridos, encuentra un lugar para acampar. Su paraíso, su espacio de contemplación. Un colectivo abandonado en el medio del bosque, utilizado por cazadores en alguna época pasada.En su nuevo mundo de naturaleza extrema va realizando anotaciones día a día de lo que va haciendo y pasa la mayor parte del tiempo explorando, buscando comida y leyendo. Con muy poca experiencia para la caza y la supervivencia, empieza a pasar hambre y con el hambre le surge el miedo y con el miedo se encuentra sumerge en una profunda tristeza. Es esta situación límite y sobretodo, el miedo a la muerte lo que lo lleva a tocar fondo. Se da cuenta que necesita de su entorno, que necesita a su familia y a sus amigos y a la civilización para compartir su alegría. Como el claramente describe ne sus notas: "La felicidad es sólo real si se la comparte".
El egoísmo lo aisló de los que más lo querían. En la búsqueda del YO dejó de lado al nosotros, para transformarlo en un ustedes y cuando se dio cuenta ya era demasiado tarde. Quiso volver, pero el río que había cruzado 3 meses atrás ahora tenía demasiada agua y era imposible cruzarlo. Sólo, sin comida, sin un mapa y sin medios para pedir ayuda, comienza a morirse de inanición.
A sólo 30 kilómetros de una autopista, a sólo 10km de un puente para cruzar el río, Christopher Johnson McCandless muere de inanición. Sus últimas palabras escritas en un libro decían: “I HAVE HAD A HAPPY LIFE AND THANK THE LORD. GOODBYE AND MAY GOD BLESS ALL!" y firmaba con su nombre real. Nació como Cristopher, quiso vivir como Alexander pero decidió morir como había nacido. Su cuerpo en descomposición fue encontrado una semanas más tarde por cazadores adentro del colectivo.
Cuando vi la película e investigué un poco sobre la historia de este personaje surgieron varias preguntas.
¿Hasta que punto vale la pena seguir el impulso por un viaje interior? ¿Hasta dónde podemos negar nuestro pasado y lo que tenemos a nuestro alcance? ¿Qué necesidad tenemos de renacer por nuestros propios medios?
De alguna manera me reconforta saber que quiso volver. Por sus escritos en el diario que llevaba, parecería ser que se encontró a si mismo y quiso volver para compartirlo. Su egoísmo desapareció y quiso volver. De alguna manera aprendió a saber perdonar al otro, saber pedir ayuda, poder darle a cada cosa su medida y ser autocrítico. Creo que es fundamental hacer estos viajes interiores buscar el verdadero YO y tratar de entender que es lo que uno quiere y sobre todo estar siempre buscando. Pero sin negar nuestra esencia.
Este autorretrato estaba en de la máquina de fotos encontrada en el colectivo junto a su cuerpo. Se lo ve contento, y esta foto tal vez sea una forma de compartir su felicidad… nunca lo voy a saber. Si se le hubiera ocurrido llevar un mapa...

No hay que dejar de moverse, no hay que dejar de buscar, no hay que dejar de viajar. Pero llevá un mapa así podés volver a contarnos cómo te fue. ¿No?
P.D.: La música de la película es de Eddie Vedder, el disco se llama igual que la película. Altamente recomendable!
Thursday, April 10, 2008
Porqué me gusta el arte contemporáneo
Particularmente me acuerdo de esta retrospectiva. Yo tendría 14/15 años. Y me acuerdo mi indignación cuando no entendía como un artista que comenzó pintando unos paisajes increíbles con lujo de detalle de cada hoja en el viento terminó haciendo líneas negras y cubos de colores estridentes. Y para peor, esos cuadros inentendibles, parecían tener mucho más valor que los paisajes.
Ya más grande y dando lugar a nuevas ideas, espacios y después de haber visitados algunos museos me encontré entrando en una sala del MoMa de Nueva York. Esto fue hace un par de años.
Estaba con la famosa “Audioguía” pegada a mi oído. Antes de entrar en la sala, me fijé en el cartelito que decía: Rachel Whiteread. Untitled (Paperbacks). 1997. Plaster and steel, Overall 14' 9 1/8" x 15' 9" x 20' 8 3/4" (450 x 480 x 632 cm).
Me acuerdo que me llamó la atención el nombre de la artista y el nombre de la obra. En español su apellido sería “Leer Blanco” y la obra se llama “reverso de la hoja”. Lo primero que pensé fue: “Seguro que la volvieron loca en el colegio y quedó traumada”. Pero bueno.
Estaba solo ese día. El museo estaba lleno de gente, para variar. Pero en momento en que entré a la sala, estaba sólo. Lo que vi fue esto:

Estaba adentro de una escultura del tamaño de un cuarto. En silencio. Sólo. Al principio, mi primer sensación fue de vacío. De golpe estaba sólo. Adentro de una “no biblioteca” o algo por el estilo. Todo parecía ser blanco, sólo blanco. di unos pasos, me di vuelta y todo el cuarto estaba cubierto con este negativo de lo que pudo ser una biblioteca. De lo que pudo haber sido, de lo que nunca fue pero era sin serlo.
Me acerqué a uno de los “no estantes” y la biblioteca fue dejando de ser biblioteca. Se fue transformando en texturas, en hojas, en lomos de libros apretados. En libros grandes, en libros chicos. Altos bajos, gordos finitos, texturas de potenciales hojas que podrían haber albergado palabras pero no. Era sin serlo. En una acción minimalista, un cuarto blanco, lleno de “no libros” en un cuarto que era una “no biblioteca” me sentí bien. Me perdí mirando los rincones, buscando texturas y guiado por la artista que me hablaba en la audioguía, traté de elegir el rincón que más me gustaba y me di cuenta que no exitsía. Porque para que un rincón me guste, tenía que estar todo lo demás. Y eso me gustó mucho.
Acá está el audio original. No es lo mismo que estar caminando pro ahí, pero es lo más cercano que puedo llevarlos desde acá, sentado adelante de mi computadora.
Ojalá algún día pueda lograr algo parecido.
Friday, April 4, 2008
Thursday, March 20, 2008
Tuesday, March 4, 2008
El mundo es de los loosers
Wednesday, February 13, 2008
QUIÉN SOY Y CÓMO SÉ ESTO
Yo soy Mariano. Un hombre de temperamento recto, de mirada cambiante y de ojos distraídos. Un hombre de cejas perdidas y ceño preocupado. Soy un hombre de peinado desparejo, con la cabeza bastante separada de los pies y con altiva frente. Soy quien tiene crudeza al imponer ideas, y actuación al imponer situaciones; amor por las cosas simples y artífice de las cosas complicadas. Soy quien mira la luz y sus dibujos con admiración, y teme a la somnolienta noche mirándola con aburrimiento. Soy un buscador de ilusiones en las almas de las mujeres, mirando con desazón a las chicas. Soy un solitario delirante, creativo por escape e intuitivo por auto convicción. Cabezadura por diversión y testarudo por genética. Sorprendentemente enamoradizo y contradictoriamente enojadizo. Explicador del sin sentido y de la duda propia, tal vez por poder, tal vez por aburrimiento. Derrochador de saliva por momentos y gritón de silencios por otros. Polifuncional en lo práctico aunque patético en cuanto a lo teórico, desmedidamente desequilibrado en la seriedad e imparable en la jocosidad.
Sé que soy así porque así es como yo me siento, me paro y acuesto, me levanto y me vuelvo a sentir así.. En mi solitaria soledad cuando solo soy yo con migo mismo, me encuentro de esta forma. Mi entorno me dibuja el contorno de lo que soy y lo relleno con mis cualidades, que de acuerdo a mi transparencia se dejan ver o no. De la honestidad de mis actos y de la congruencia entre mi esencia –la que reconozco día a día- y lo que hago harán que yo sea lo que debo ser: YO.
Sunday, February 3, 2008
Aquellos fueron los días
Y eran mis últimas horas de vacaciones y no había viento y tenía pocas ganas de irme (como siempre me pasa en las últimas horas de mis vacaciones).
Hacía más de diez días que estabamos ahí. El aire había estado quieto todos los días, el olor estaba quieto todos los días y yo sabía que me iba. Pero se sentía distinto.Todavía faltaba volver. Y esa sensación de que eran los últimos minutos tenían algo raro. No se sentían como cuenta regresiva. Es como que la añoranza adelantada de lo que sabía iba a recordar los próximos días, hacía de esos minutos unos minutos raros.
Tenía ganas de quedarme pero a la vez ganas de irme para que esos días pasen al recuerdo y así poder sentirlos como tales. Hay veces que siento que me gusta más recordar y añorar lo vivido que vivirlo. Es como que mientras vivo algunas cosas pienso “Que bueno va estar cuando me acuerdo de esto dentro de un tiempo”.
...Y compartimos la mesa y nos reímos en los postres y cargamos el auto y agarramos la ruta y dejamos atrás la cordillera, las montañas, el viento que estaba quieto, la galería, el cumpleaños, las frambuesas. Que bueno que está acordarme de cada una de las cosas que vivo. Espero acordármelas más adelante. Y espero que sigan escritas, porque si no soy feliz, podré releerlas.
Ahora soy feliz y escribo.
Friday, January 18, 2008
Free Falling
Hace calor, pero no tanto. Está nublado, pero no tanto. Mientras termino unas cosas que tengo que dejar listas para el lunes, la computadora me elige la música.
¿Cómo sacar una foto de esto?. Sé que no se puede, y eso me gusta. En una foto sigue sin entrar todo. Por eso a veces escribo.
El Lunes me voy de vacaciones dos semanas.
Definitivamente “free falling”.
Gracias!
Mariano
Wednesday, January 2, 2008
Año feliz, feliz año...
Nos habíamos dejado llevar pero también habíamos enfocado la energía, o las ganas, o lo que fuere. Amoldando las posibilidades para que de alguna manera terminemos más o menos donde queríamos. Terminemos donde estábamos.
Lo mejor de todo era que no había grandes expectativas. El objetivo era estar, entre algunos queridos amigos. La consigna de la mayoría era: No estar en Buenos Aires y estar con amigos.
Y ahí estábamos. Amigos de toda la vida, otros no tanto, otros recién conocidos. Algún viajero que estaba de paso...Ya había pasado el momento de los abrazos, las miradas cómplices de las amistades duraderas y los mensajes por celular a los que estaban presentes en los pensamientos. De fondo, la pirotecnia de los vecinos, más lejos el mar, y más al fondo las estrellas. Sentados a la mesa en la galería, compartiendo el asado, un vinito, un clericot y algunos whiscolas. Descorchamos el vino espumante al estilo de Chapaña, llenamos nuestros desparejos vasos (porque para un brindis de este estilo no hacen falta copas de cristal) y a un alma de las 15 se le escapó una linda idea. Una feliz idea. En contra del sentido de las agujas del reloj, como queriendo detener el tiempo, cada uno tenía que expresar un deseo para este nuevo año. Con cada deseo un brindis, con cada deseo, el segundero corría para atrás y así, para mi, logramos frenar el tiempo, aunque sea unos minutos.
Hubo brindis por los que no estaban, por la felicidad, por las noticias venideras, por las parejas que se unirían en matrimonio, por la amistad y demás. En cada brindis estábamos todos presentes y con cada sorbo de champaña se frenaba un segundo más el tiempo.
Y como me pasa algunas veces, salí de la escena. Me alejé sin alejarme y desde arriba vi a 15 personas reunidas en una mesa. De pie, en la galería de una casa de verano. Y entre miradas, abrazos de amistad, saludos y tragos de chapaña me seguí alejando como una cámara en la escena final. Desde afuera me vi, entre mis amigos, brindando por un futuro y riéndonos de nuestro pasado.
Y ahí estábamos, sin planearlo. Disfrutando de todo y de la nada misma. Compartiendo. Y fui feliz.
Saturday, December 22, 2007
Tan alto como parece
Estaba esperando que terminen de secar mi auto en el lavadero. Llegó un Renaul 12 break del que se bajó una chica de unos “treintaylargos”, se notaba que era una especie de hippie devenida en madre: Esas madres muy colgadas que tienen un ángel de la guarda importante. Esas madres que se olvidan de las cosas más básicas pero que de alguna manera todo les termina saliendo bien. Esas madres que te miran con una parsimonia que hace imposible que no te enamores.
Esta madre, con musculosa celeste, rubia, pelo largo, con pantalones color caki y con manchas de barro. Se bajó y le pidió al tipo del lavadero si le prestaba la aspiradora.
Ella ni pensó que el tipo vivía de eso. A ella ni se le pasó por la cabeza que era insólito ir a un lavadero a pedir prestados los elementos de limpieza. Y eso es lo grandioso que tienen algunas mujeres. Que consiguen lo imposible sin siquiera saber que es imposible lo que están consiguiendo. (Sólo algunas pueden y son las que por lo general me pueden)
Ante tanta naturalidad y belleza el tipo del lavadero se comportó como un caballero. No sólo buscó la aspiradora sino que también empezó a pasársela al auto, sin esperar ninguna moneda a cambio. Porque en el fondo él sabía muy bien que si das buena onda, recibís.
Cuando abrió la puerta aparecieron todo tipo de cosas que una madre hippie puede dejar tiradas en el auto. Botellas vacías, envases de yougur, un matafuegos, papales de caramelos, monedas, carilinas y cuantas etcéteras se te puedan ocurrir.
Pero en ese momento mi cuadro cambió, la escenografía se transformó por la aparición de la hija de esta madre, hippie y colgada.
Una enana, de unos 5 años, rubia como si fuera sacada de un libro de cuentos para chicos. Se bajó del auto y lo rodeó dejando que el paso de sus dedos hicieron de trapo para dejar cuatro líneas limpias, despojadas de tierra alrededor de la carrocería del desvencijado auto.
Y así nomás, con ese caminar a paso lento, arrastrando la punta de las zapatillas, se paró adelante del auto y mirando el cielo le preguntó a la mamá. (Y eso que la mamá no estaba cerca, pero las madres siempre están al lado de uno, aunque realmente no lo esté).
-“¿Mamá?. ¿El cielo está tan alto como parece?” dijo.
No pude evitar mirar al cielo. Me quedé pensando en una respuesta. En algo que tuviera sentido para contestar esa pregunta tan trivial. Y fue ahí cuando entendí que lo bueno es poder vivir la pregunta.




